Buenos días Jesús, buenos días, Ignacio.

¿Qué tal estáis? ¡Qué alegría poder comenzar así la mañana!
Te invitamos de nuevo a hacer un momento de silencio, a cerrar los ojos, a que cojas aire por la nariz y lo expulses por la boca despacito varias veces…
Comenzamos en el nombre del Padre…
Dale a Jesús y a Ignacio los buenos días y diles que quieres compartir con ellos este ratito de oración.
Escucha esta canción, te dejamos la letra para que la cantes:
Quiero ser, como tú, Quiero ser amigo de los maestros
amigo siempre, que dan barato lo que no tiene precio.
siempre amigo de Jesús. (bis)
Quiero ser amigo de los hombres Quiero ser modelo de alegría
y dar mis propias ropas como tú, parecerme más a ti,
a los más pobres. ir mejorando día a día. (bis)
Quiero ser amigo de los niños;
de su silencio a veces,
a veces de sus gritos. (bis)
Ignacio de Loyola como nos cuenta la canción, encontró su modelo a seguir: Jesús. Quería ser como él, tenerlo presente siempre en todo, en lo que hacía, pensaba…
Y tú ¿cómo quién quieres ser? Piénsalo…
Para terminar este ratito rezamos juntos con la oración que rezaba Ignacio:
Jesús, que por mí te has hecho hombre,
te pido que te conozca
desde lo más profundo de mi corazón,
como un amigo conoce a un amigo,
para que más te ame y te siga.
Enséñame a ser como tú:
a amar con tu corazón, a sentir tus sentimientos,
a gastar y desgastar mi vida amando
y sirviendo a los demás.
Amén
En el nombre del Padre….


