jueves, 2 de abril de 2020

Oración de la mañana. 2/4/20

Buenos días, Jesús, buenos días, Ignacio.

Dice una canción: “Busca el silencio, ten alerta el corazón, calla y contempla”.

Eso es lo que estamos haciendo cada día en este ratito de oración, buscar un poquito de silencio para llenarnos de la fuerza de Jesús y compartirla en casa.

Cierra los ojos, coge aire por la nariz, expúlsalo por la boca despacito varias veces.

Comenzamos en el nombre del Padre…

Dale a Jesús y a Ignacio los buenos días y diles que quieres compartir con ellos este ratito de oración.

 
Ignacio, cuando estaba en Loyola recuperándose de sus heridas, leyó la vida de Jesús y otro libro sobre los santos. Y se decía así mismo: - Si Santo Domingo ha hecho esto, yo también puedo; si San Francisco ha hecho esto, yo también puedo…

Durante estos días igual ha llegado a tu cabeza la frase “esto no puedo hacerlo”; es verdad que estos días no podemos hacer muchas cosas que hacíamos fuera de casa. Hoy os invitamos a que cada vez que por tu cabeza pase la frase de “no puedo hacerlo, no me sale, es que no sé…”, la cambiemos por: Si Ignacio lo hizo… ¡yo también puedo!

Solo hace falta un poquito de imaginación, creatividad… ¡lo lograremos!

 
 
Leemos juntos esta oración, despacio, sin prisa.


Solo Dios puede dar el amor.

Pero yo puedo amar mucho a quien tengo a mi lado y con mi oración hacer que llegue a todos los que están lejos, a todos los que en estos momentos lo necesitan.

Solo Dios puede dar la esperanza.

Pero yo puedo confiar en todas las personas que nos están cuidando, protegiendo, ayudando.

Solo Dios puede dar la fuerza.

Pero yo puedo animar a los que tengo al lado, escribir una carta al desanimado o un mensaje de voz al cansado.

Solo Dios puede dar la paz.

Pero yo puedo crear paz en mi hogar.

Solo Dios puede dar el gozo.

Pero yo puedo regalar mi sonrisa a mis padres, hermanos, familiares, vecinos…

Solo Dios es el camino.

Pero yo puedo enseñárselo a quien no lo conoce.

Solo Dios puede hacer lo imposible.

Pero yo puedo hacer muchas cosas para hacerlas posibles.


Le pedimos a Jesús y a san Ignacio que nos dé la fuerza para que nos ayude a decir: Yo también puedo y hacer todo lo que podamos. 
 
En el nombre del Padre…